Cuando era la hora del recreo uno de los animales se hizo daño.
Un día, llegó a nuestra clase Laura. Era una alumna de la Universidad de Granada que estaba estudiando para ser maestra.
Laura llevó al leopardo al veterinario. El veterinario puso una venda al leopardo.
El leopardo se sentía mucho mejor.
El dueño del leopardo, Mohamed, se sentía mucho mejor.
El leopardo y Laura volvieron al colegio y jugaron otra vez.
Jugaron mucho.
Más tarde Laura llevó al leopardo a su casita. El leopardo comió su merienda.
CONTINUARÁ...